Miguel Andrés Díaz
ÉSTA NO ES SU VIDA.
En una granja ubicada entre las colinas vive una familia de
cuatro integrantes, Adolf el padre, Peter el hijo menor, Sheldon el hijo mayor
y Valentina la hermana del medio. Esta familia se mantiene del ganado para
venderlo al matadero y la cosecha, cerca de ahí no hay nada, a excepción de una
cabaña, a este vecino solo se le ha visto salir en las noches de la cabaña solo
para consentir a los toros y vacas de la familia vecina, nunca se le ha llamado
la atención, pues, no es malo a pesar de asustar a los críos que lo pueden
observar por las noches desde el ventanal creándoles una sensación de
inseguridad.
Los chicos están jugando a la pelota cerca del campo de
maizal, sentada en el tablón a derecha de los chicos Valentina dibuja sus
historietas, dentro de la casa en el sofá y llega a un profundo sueño.
Valentina logra escuchar una masiva cantidad de rápidas y
desenfrenadas pisadas, gira su cabeza para ver que los animales se escapan de
la granja, Peter voltea su cara para ver descuidando el pase que le hace su
hermano provocando que la bola rebote suavemente dentro del campo de maizal,
Valentina deja sus dibujos encima del tablón para intentar ayudar, corre en
dirección del ganado y le grita a sus hermanos. - ¡¡¡Despierten a papá!!! - .
-
Ve por papá – Se dirige con calma Sheldon a su
hermanito – Yo iré por el balón - .
Sheldon entra rápidamente a casa dejando a su hermano frente
al maizal, Peter se adentra en el maizal despaciosamente y buscando su balón
<<No la veo, no debió haber ido tan lejos>>, Peter se adentra cada
vez más y más hasta que siente un ligero golpe es sus pies, agacha la mirada
para ver de qué se trata, era su balón, se coloca en cuclillas cara el balón y
se dispone a recogerlo, pero, casi al instante que lo toca una voz le llama
desde los alrededores del maizal.
-
Peter, muchacho – Dice a susurros una voz - ¿Qué
haces?, estas vidas no les pertenecen -.
Peter ahoga un grito, agarra el balón y comienza a correr en
busca de la salida del campo de maizal.
-
Estas corriendo, quieres vivir – Dice la misma
extraña voz – Igual que ellos.
La desesperación y temor de Peter aumenta cada segundo, se
ha perdido, no tiene ni idea de cómo salir de ese maizal, se había adentrado
demasiado.
-
Perdido en un mundo de hipocresía e avaricia –
Añade la voz -.
El chico cae tropieza cayendo entre el maizal.
-
¿Vale la pena? – Dice cada vez más fuerte esa
voz -.
Una mano sale del maizal ante los ojos de Peter agarrándole
fuertemente la camisa, deja escapar sus gritos de terror, la mano le jala
arrastrándolo rápidamente por el maizal, Sheldon saca a su hermanito del maizal
que entre lágrimas le quita la mano a su hermano de la espalda y corre adentro de
la casa. Sheldon lo va acompañar pero
antes de que entrara, su padre empuñando una escopeta llega a la granja ahora
sin animales, con Valentina.
-
¡¡¡Se nos escapó todo el maldito ganado!!! – Le
reclama el padre - ¡¿Qué se les dió por inventar?! -.
-
No fuimos nosotros – Responde con temor Valentina
-.
Adolf suelta el arma de una mano para arremeter contra
Valentina.
-
¡¿Te estoy hablando a ti?! – Grita Adolf a todos
los aires -.
Con su otra mano apuntándole a la cabeza a Sheldon le
pregunta. - ¿Dónde está tu hermano? -.
Reclinada frente al sofá se encuentra un gran machete
enfundado de su padre, Peter agarra el machete desenfundándolo y corre afuera,
cuando sale de casa un fuerte golpe en la cara le hace caer al piso botando el
machete.
-
¡¿Y tú donde estabas, idiota?!! – Le reclama su
padre después de arremeterle un golpe con la culata de su escopeta - ¡¿Y por
qué carajos estas con mi machete?! -.
-
¡Papi hay alguien en el maizal! – Le advierte
Peter a su padre -.
-
¡Y quién hijueputas va a ser! – Le regaña el
padre – ¡¡¡Vivimos en la mierda!!! -.
Su padre recuerda la cabaña que está cerca, con grandes niveles
de rabia empuña firme su arma y se adentra al maizal con intenciones de matar a
su vecino. Cuando Adolf entra al maizal Sheldon gira la cabeza para ver a su
hermanito acurrucado llorando con el machete cerca, se acerca para agarrar el
arma y acompañar a su padre a despejar el campo de maizal a medida que su padre
avance. Valentina regresa al tablón para recoger su cuaderno de dibujos pero
para su sorpresa no ve nada, supone que sus hermanos han de haberlo cogido, así
que se acerca Peter, se coloca de cuclillas y le acaricia la espalda para
intentar cesar el llanto.
-
¿Has visto mi cuaderno, Peter? – Pregunta
Valentina a su hermano -.
-
Ni, idea - Responde Peter jadeante -.
Peter se pone de pie y se seca sus lágrimas.
-
Ayudémoslos – Insiste Peter -.
-
Lo mejor será que nos quedemos acá - .
-
Ese señor va a matar a papi y a Sheldon -.
-
Peter, papá va armado, no hay problema -.
Haciendo nulo caso a las instrucciones de su hermana se
dirige corriendo al maizal, su hermana se levanta y lo persigue adentrándose
los dos a sus tumbas. Sheldon a un costado de su padre va removiendo el maizal
a machetazos mientras su padre no pierde la vista de su puntero, Sheldon se
distrae cortando el maíz hasta que deja de escuchar los pesados pasos de las
botas de su padre, gira su cabeza a su padre el cual ya no está ahí, comienza a
gritar el nombre de su padre sobre el maizal sin parar de cortar maíz, pero se
detiene cuando siente un leve golpe en su pie, agacha la cabeza para ver qué es
eso que le toca, cuando ve lo que era se deja caer al piso y deja salir un
grito de horror, no era para menos… tenía la cabeza sin cuerpo de su padre
frente sus ojos.
-
6, 14 y 16 – Suelta la extraña voz a susurros -
¿No son sus edades? -.
-
¡¡¡ ¿Qué eres?!!! – Reclama Sheldon entre
lágrimas -.
-
No lo llores, no valía la pena – Dice la voz
ignorando la pregunta de Sheldon – Tampoco vale la pena liquidar a los
inocentes -.
Se levanta y comienza a correr dejando el machete en el
suelo.
-
¿Por qué haces esto? ¿Te crees más inteligente
que el resto? – Dice la voz fuertemente-.
Una mano que sale del maizal agarra con fuerza el cuello de
Sheldon haciéndolo arrodillar sin soltarle, Sheldon aguanta las lágrimas y
contiene sus palabras, un gran machete le recorre delicadamente el cuello sin
cortarlo. – Te iras con ellos Sheldon, servirás para lo que ellos lo hicieron
-. Su vecino sostiene con una mano su mandíbula, con la otra levanta el machete
y con fuerza lo deja caer en su cuello, mientras más va atravesando el machete
por entre su cuello su risa es cada vez más malévola. - ¿Crees que les guste
este manjar? – Suelta una gran carcajada, no para de reír -.
Más adelante, Peter se detiene por el cansancio, modera el
paso sin dejar de hacerlo apresurado mientras con una voz medianamente fuerte
les llama ‘’Papi’’, ‘’Sheldon’’, Peter se tropieza con algo grande y cae.
-
Hola muchacho, perdóname, no te había visto – Le
dice el vecino a Peter mientras esta de espaldas -.
-
¡¿Dónde está mi papi y hermano?! – Le reclama
Peter con una falsa valentía -.
-
Aun no veo cómo te preocupas por ese hombre -.
-
¡¡¡Cállate!!! -.
-
¿Quieres un poco? -.
Su vecino voltea para mostrarle a Peter lo que hay entre sus
manos, pedazos grandes y crudos de carne. – Es Sheldon, creo que te gustara -.
Peter grita sin poder moverse del pánico mientras lentamente su vecino se
levanta y se acerca a él.
-
Oh, claro, son humanos, ¿Pero eso no haría una
vaca?, si exactamente, asquearse de ver a su familia en un plato sin vida – Dice
con una voz bastante elevada su vecino mientras se acerca a Peter sosteniendo
partes de su hermano entre sus brazos - ¿Qué los diferencia a ustedes de un
toro?, un poco más de inteligencia, no es razón aceptable para esta masacre a
la naturaleza -.
Suelta los restos de Sheldon sobre su hermanito y se agacha
para coger su machete oculto entre el maizal, levanta el machete y la posa
suavemente en su cuello. – Eres muy pequeño, ¿Sabes?, a mi criaron como
Cristiano pero desde pequeño deje de creer, porque uno puede decidir que está
bien o mal, ¿Qué opinas? -.
-
¡¡¡MUÉRETE!!! – le grita Peter a su vecino -.
No contento con la respuesta el vecino entierra su machete
en el cuello del pequeño con suavidad y crueldad.
Valentina ha perdido el rastro a su hermanito, que cansada
de tanto buscar a su hermano, se deja caer de rodillas y comienza a golpear con
fuerza el suelo. - ¡¡¡MALDITO IDIOTA!!! – Repetía una y otra vez -.
-
Tienes un buen corazón – suena una voz entre el
maizal a susurros - ¿Por qué ayudas en esta masacre niñita? -.
Sin saber que decir Valentina solo mira aterrada a su
alrededor sin lograr ver nada, se pone de pie y sin decir nada continúa
caminando. Algo comienza a jalarla del pelo hacia atrás arrastrándola por el
maizal.
-
Dibujas bien, y tienes una creatividad increíble
– dice el vecino mientras la arrastra del pelo por el maizal – Tú me entiendes
pero eres una hipócrita -.
-
¡¡¡Suéltame!!! – Grita Valentina - ¡¡¡PETER!!!
¡¡¡PETER!!! -.
-
Le di una oportunidad a ese mocoso, porque
ustedes no les brindan una segunda oportunidad -.
-
¡¡¡Papi!!! -.
Le suelta del cabello dejándola golpear su cabeza contra el
suelo, pero sin dejarle mover mucho coloca su rodilla en su estómago
impidiéndole levantarse y con su otra mano tapa su boca. – Entiendes que sufre,
que no está bien, que no han hecho nada para merecerse eso – Le dice el vecino
con un notable asco en su cara - ¡Pero igualmente ayudas a tu familia a
masacrarlos!, ¿Sabes?, me quedare con tu cuaderno -. De entre el maizal saca un
machete marcado con la mancha roja familiar que los representa, alza lentamente
sin quitarle la rodilla de su abdomen y mientras mantiene el filoso machete en
el aire le dice a la niña antes de matarla.
-
Cuando la gente aprenderá que esta no es su vida
-.
SANTIAGO ZULUAGA CALABRANO
EL NIÑO DEL RAYO
Había
una vez un niño muy pequeño que vivía cerca a un bosque y constantemente le decía a su madre, que
algún día sería un gran futbolista. Quería ser el mejor del mundo. Estudio
y estudio, tuvo entreno tras entreno hasta casi lograrlo. Así que con tanto
esfuerzo lo llamaron de uno de los mejores equipos de fútbol, el se presentó y
pasó la prueba. deseaba volverse el mejor jugador del mundo. Siempre con su equipo ganaron todos
los partidos de la liga, iban avanzando para llegar a la final, cada vez faltaba
menos.
Lo
lograron llegaron a la final, el día del partido. Por la mañana Jarvis, como se
llamaba el joven, descubrió que él no era normal tenía un tipo de energía en su
pierna izquierda, nadie podría tener este tipo de energía, era como un Súper
Poder, cada vez que corría era más veloz que los demás y su tiro con su pierna
izquierda tenía una potencia inigualable, el motivo no lo sabia. Una tarde
tenían un partido, desde que empezó hacia muchos goles casi todo el tiempo.
Solo quedaban 5 minutos del partido y el marcador iba 10-3 estaban a punto de
ganar el partido y Jarvis con la ayuda de su equipo ya había marcado el Onceavo
gol. Tiró el balón como nunca lo había hecho pero el árbitro se atravesó y se
lo pegó en la cabeza dejándolo desmayado y quedó en el piso mientras los otros
jugadores miraban atónitos. Jarvis salió corriendo por que estaba
muy asustado, lo que no se dió cuenta era que por suerte el árbitro no había
sufrido daños graves.
Después
de mucho correr, llegó a su lugar favorito en el bosque donde le dijo a su
madre que quería ser futbolista cuando el era solo un niño. Entonces le preguntó por
qué tenía ese “súper poder” su madre se encontraba sentada en un banco. Ella le dijo que cuando el era bebé le cayó un
rayo y que por suerte no le pasó nada; pero después comenzaron unos cambios que ella había preferido mantenerlo oculto, así
Jarvis supo cuál era el motivo de sus poderes. Después de fue oficial que
su equipo había ganado la final y se dió cuenta que el no solo podría ser un
futbolista, también tenía que ayudar a su ciudad ya que tenía un Súper Poder.
Decidió seguir con el fútbol pero también ser un Súper Héroe para salvar a
personas indefensas que necesitarán ayuda.
FIN